Code pink: Cuando infringir la ley se vuelve políticamente correcto
Code Pink: mujeres por la paz, es un movimiento feminista
izquierdista que se describe a si mismo como un movimiento pacífico que busca
acabar con todas las guerras y movimientos bélicos financiados por el gobierno
de los Estados Unidos.
Una causa justa en el papel, sin embargo, la
radicalización es la semilla de la pérdida de valores, lo que al principio se
sentía justo cambió, obsesionado con ser lo que se ve justo.
Tras la crisis presidencial en Venezuela el gobierno
de los Estados Unidos tomó postura y decidió dejar de reconocer el gobierno de
Nicolás Maduro en pro del Juan Guaidó, en función a esto, el representante de
Venezuela en los Estados Unidos, Carlos Vecchio sería el nuevo embajador de Venezuela,
sin embargo, activistas de Code Pink consiguieron entrar antes y el 10 de abril
se atrincheraron dentro de la embajada negándole el paso a Carlos Vecchio.
Alegaban que la decisión de reconocer a Juan Guaidó
era parte de una conspiración para desestabilizar a Venezuela y estaban en el
deber de impedirlo, esto levanta una pregunta importante ¿Cuándo puede la moral
individual anteponerse al estado de derecho?
Lo cierto es que nunca debería, pero, en el panorama
conceptual actual es difícil conseguir argumentos contra estas vejaciones pues
lo políticamente correcto ha colmado la política mundial, ya no hay posturas erróneas,
ahora, en la época de la posverdad toda postura es válida y debe ser respetada,
en este sentido, los activistas no pueden ser reprochados de invadir territorio
soberano de otro país y oponerse y obstruir las políticas de Estado de su país,
de la misma manera que las activistas iraníes que luchan incansablemente por la
igualdad de derechos en Medio Oriente y, siguiendo este curso de ideas, de la
misma manera que un grupo neonazi estaría en su derecho de protestar contra las
leyes que los prohíben y exigir poder convertirse en un grupo político
nuevamente, después de todo, según el artículo 18 de los Derechos Humanos, se debe
respetar la libertad de pensamiento, no importa cuál sea este.

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